jueves, 17 de febrero de 2011

Carta a un menor “Coloradito” inimputable


Conozco tu vida, se que gozas de una buena alimentación a diario, que tus gustos son contemplados continuamente, que la tierra te ha regalado innumerables privilegios.

Paseas con tu auto importado por las calles de la ciudad, si ves un asentamiento o un conventillo cierras tus ventanas, no oyes ni te conmueves.

Se que este sistema asesino te ha golpeado tanto como a mi, seguramente de una mejor forma, pero sabes una cosa, a ti te golpeó con el valor moral y a mi con el valor material de la vida, con todo aquello que busco y no consigo, yo soy el animal de este suelo, ese maldito ser que le ha tocado comer salteado, ver con dolor mi familia segregarse, alimento el odio a diario y mi futuro se reduce en los rincones mas oscuros de los callejones sin salida.

Con dolor soy consciente que mi futuro es el olvido, apenas si consigo comprender dicho término, porque sé que está y estará en el anonimato, mis sueños jamás serán contemplados.

He asistido a la escuela, intenté educarme, pero mi entorno me llevó a la escuela triste y despiadada de la vida; tu educación regala excelencia, es privilegiada y tiene todo aquellos ingredientes que mi mente jamás procesará.

Busco trabajar, pero no me dan la oportunidad, dicen que no tengo experiencia, que visto desprolijo, que mi léxico no es apropiado.

Intento cuidar coches, limpiar vidrios, pero no consigo rápidamente mis ambiciones materialistas.

En cambio tu, diplomado en lo que se te ocurra, sales al mundo inflando el pecho, tienes lo que deseas, eres un libertario a merced en búsqueda de tu estrella preferida.

Mi herencia se reduce a los nefastos logros de tus padres y abuelos, esas dolorosas recetas neoliberales digitadas por el norte, ese norte que poco le importamos, que anda por allí exprimiéndonos, nutriéndose de nuestra tristeza en favor de sus despiadados intereses.

Tu eres una víctima tanto como yo, quizá tu no te des cuenta, quizá no te importe, estarás mas preocupado por llenar mas y mas tus bolsillos de dinero, por jugar y comprar todo lo que tu mente y corazón disponga, mientras yo, me preocuparé a diario por llenar mi estómago de alimento, ropas de marcas norteamericanas, celulares nobles que les falte hablar y alguna sustancia que alivie esta pesadilla terrenal, este parásito que llevo en mi ser, esta desgracia de verme como el villano de la patria.

También tu buscas evadirte, tienes frustraciones, enojos y el aparato represivo te golpea, te evades de la realidad con polvos de calidad que te llevan a lugares que traigan paz a tu vida.

Tengo tus mismas raíces, amo el fútbol como tu, tengo pasión por ser algún héroe de película holliwoodense.

Miro películas como tu, me nutro de esa violencia sangrienta que nos invaden continuamente, de esa deshumanización pavorosa, esa carencia de contenidos, esas series donde el humilde pobre se convierte en adinerado por casualidad.

Mi ilusión cada semana es alentar ese amor dominguero llamado fútbol, canalizo mi ira, canto odio, despotrico a mi manera este mundo hipócrita que me ha tocado vivir.

Amistades tengo en cantidad, igual que tu, las mías alimentan odio, las tuyas alimentan dinero, mi círculo frecuenta boliches olvidados despotricados y discriminados. Tu entorno recorre todos los rincones suntuosos de los mas hermosos lugares veraniegos de nuestro suelo.

Miro televisión, al igual que tu, quizá no con esos controles remotos dignos del espacio o una película de ciencia ficción, mi cajita cuadrada me muestra el mundo que tu vives, me dice a diario que esa debe ser mi felicidad, me lleno de ira, me convierto rápidamente en un burgués apurado, quiero lo que tienes.

Te veo pasear con todos tus preciados chirimbolos por los sectores de nuestro territorio, vivo al límite, no soy conciente que quizá mañana no este caminando.

El círculo que frecuento me enseñó a odiar esos señores con automóviles de luces, con armas a su costado, que frenan esa desesperación que llevo en mi ser.

En reiteradas oportunidades caí preso, preso de mis errores, de mis faltas, encerrado en centros olvidados, carentes de recursos, me escapo y regreso, entro por un lado y salgo por el otro.

Vivo en guerra ciudadana, armado con ira, jugado en mi existencia, sin futuro, sin presente, con un pasado en el olvido.

Quiero escuchar a mi madre y a mi padre, por las noches desespero, pero jamás están para mi, quiero hablar con un amigo, pero están mas doloridos y ausentes que yo, llenos de esas sustancias que nuestro enemigo del norte exporta para nuestra tierra.

Soy un demonio andante, soy el desperdicio del sistema, lo que se llamaría daños colaterales del modelo asesino, buscas segregarme, quieres desterrarme de este lugar, me odias, me discriminas.

¿alguna vez has pensado en educarme? ¿jamás se te ocurrió darme una oportunidad?

Quieres encerrarme junto a otros que alimentarán más y más mi ira, quieres desterrarme y ocultarme.

Sabes una cosa, no te odio, te entiendo....... eres tan o mas víctima del sistema que yo.

Traductor / Translator

Wikipedia

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