domingo, 20 de febrero de 2011

Reloj de arena para las máquinas obedientes del sistema:


El tiempo, ese preciado valor que pasa inexorablemente, ese capital que nos va marcando el deterioro normal de nuestras vidas.

El sistema nos dice las tendencias, nos domina y ejerce todo su aparato represivo para dominar nuestras existencias, nos dice a quién mirar, que consumir, nuestros miedos, nuestros sueños, que es lo que necesitamos para sentirnos felices.

Nos imponen como transitar, cuales deben ser nuestros comportamientos para que la cadena globalizada y mercantil siga su continuo rodaje hasta la extinción total de nuestros recursos genuinos.

La cajita cuadrada, esa que sentimos dominar, que tenemos un control donde enviar mandos para cambiar que señal queremos visualizar, no logramos darnos cuenta, que es ella la dueña de nuestros hogares, mentes pensantes que pasan horas y horas mirando todos aquellos contenidos que quieren introducirnos en nuestras cabezas.

Todo el sistema esta minuciosamente estudiado, no pienses, jamás reflexiones, transita tu vida soñando lo que te ordeno, trabaja, estudia, consume, vive como te digo, el mundo perfecto es aquel que mi mensaje te transmite, no busques trasgredir las normas, porque el aparato represivo te golpeará con los mecanismos disponibles.

Los dueños del mundo, que no son aquellos que elegimos mediante el voto cada puñado de años, son quienes se reúnen en sus grandes cocinas para elaborar las recetas que lleven al planeta hacia sus despiadados intereses.

Así de esa forma, inventan guerras, atentados, enfermedades, grandes crisis, rebeliones populares y todo aquello oscuro y siniestro que nuestras pequeñas y solitarias vidas no logran ver.

Somos máquinas obedientes, dime que hacer y lo haré, dime como ser feliz y buscaré todo mi esfuerzo y empeño en lograr esa alegría superficial, que me transmites por todos los medios de des información masiva.

Mientras tanto, el tiempo pasa como un reloj de arena, la vida se nos va y esta hipocresía mundial nos lleva al des amor, a la falta de comunicación, aquellas bondades genuinas de los seres humanos.

La comunión entre semejantes es ocultada por la soledad, aíslate, reprodúcete, aliméntate, olvídate de la solidaridad, haz lo que tu ser desee y busca tu felicidad (que es la que te ordeno).

El individualismo exacerbado, nos nutren con todos aquellos aparatos tecnológicos inimaginables, trabajamos días, horas y años para conseguirlos, hasta que aparece otro mejor y mejor, así transitamos nuestras penosas supervivencias, sin detenernos, dejándonos dominar, ocultando nuestras esencias, vendando nuestros corazones, aislando nuestros intelectos, nuestra capacidad para analizar, soñar y buscar un mundo diferente, otro mundo posible.

El reloj de arena no se detiene, el tiempo pasa sin pedir permiso, las máquinas obedientes seguimos en esta encrucijada sin salida.

Traductor / Translator

Wikipedia

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