jueves, 16 de junio de 2011

Como perro de la calle


Mirada triste, tus ojos llenos de resignación muestran cuan profunda es tu herida, vives esperando partir, la angustia recorre tu existencia, tu pasado cuenta leyendas de antaño. Supiste saborear las mieles del éxito, rodeado de afectos, hoy la soledad apuñala tu tránsito moribundo, la esperanza es depositada en tu pan de cada día, frecuentas esquinas solitarias de la capital. Pocos ladridos emanan de tu ser, no crees en nadie ni en nada, los golpes han calado hondo. La sonrisa es un elemento inexistente y olvidado en tu cara adornada por la barba blanca como la nieve. Aún guardas en tu interior fuego en tu corazón, ese que supo derrotar cuanta desolación a minado tu tránsito vital, dejas el abrigo de tu alma un poncho roto contaminado por la suciedad de tus vivencias. Han defraudado tu nobleza, eres caballero de la vida, todavía guardas respeto y actitud heroica de Oriental de raza. No conoces las noticias del día, no te interesa el PBI ni el índice de la moneda, navegas intentando permanecer en el agua, no sabes si el frío te hará despertar en otros mundos, guardas en tus ropajes pequeñas imágenes del ayer, esas que se anteponen a tu mirada dura de piedra que refleja tu caminar en nuestros días. El clima golpea tus heridas, la lluvia salpica tu alma, tu dolor no permite lágrimas, el que llora silencioso y sin exteriorizarlo es tu corazón hecho roca, no tienes plegarias, sueños o anhelos, la cajita de tu alma se ha quedado recordando la felicidad de tu pasado. Quienes derrochan fortunas te temen, los que gobiernan no te miran, aquellos que trabajan te ven como el escenario por donde no transitar, eres el ejemplo nefasto para nuestras generaciones del futuro. La suciedad de tu tránsito es la postal errónea que no quieren exportar a otras latitudes. Buscan nombres para llamarte, ninguno de ellos se asemeja al respeto que mereces, otros caninos te acompañan en tu travesía, jamás se hablan, basta con miradas cómplices para transmitir los mensajes del día, todas son de angustia. Tu color es gris como el invierno, esa estación que conoces como la palma de tu mano, las tormentas son contempladas en primera fila en el teatro del día a día, pero ninguna es tan asesina como la de tu sentimiento interrumpido por aquello que quisiste y jamás pudo ser. Buscas lugares de luces tenues para reunirte contigo mismo, esa luminaria reflejada en tus ojos, por momentos apagados, moribundos, derrotados por la permanencia sin un rumbo establecido, allí eres saciado por copas que traigan paz anestesiando las bondades de tu existencia. Eres como un perro de la calle, un escenario tan olvidado de mi tierra.

R.L.P.B

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Wikipedia

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