lunes, 20 de junio de 2011

La cajita dueña de los anti-valores


La cajita domina nuestros días, nos dice a quienes temer y creer, nos transmite que consumir, a donde mirar, a quien idolatrar, marca las tendencias de nuestros días. Somos robots manipulados silenciosamente en un mundo globalizado consumista, ejercemos el culto al cuerpo perfecto por sobre el talento intelectual. Nuestros conocimientos se basan en la banalidad pavorosa de conocer la vida profunda de todas aquellas personalidades que solamente nos nutren con su belleza física. Consumimos todos aquellos elementos que esa cajita nos dice que representan la felicidad absoluta. Un pueblo Oriental cada días mas ajeno de aquellos patrimonios exclusivos nacionales, la cajita dueña de nuestros hogares, creemos dominarla con ese aparatito llamado control remoto sin percibir que justamente el control recae sobre nuestras almas. Preferimos disfrutar bailes glamorosos de la vecina orilla antes que percibir algún documental que alimente nuestros conocimientos, jamás nos detenemos a pensar cuantos millones de dólares desembolsan todos aquellos que manipulan nuestros comportamientos diarios, cuanto dinero cuesta un solo segundo al aire de cualquier canal televisivo, cuantas familias comerían durante años con un minuto de transmisión. La cultura es despojada por los anti-valores, nos sentamos diariamente a alabar al dios físico, al cuerpo perfecto, a los millones ajenos, a todos aquellos ente telones insignificantes de personalidades que se bañan a diario con fortunas. Dejamos persuadirnos por las tendencias noticiosas que los célebres informativos de turno nos transmiten, reproducimos exactamente todos y cada uno de los chismes promovidos por la cajita. La cajita ha evolucionado, hoy nos venden productos mas sofisticados, gozamos felices de comprar aparatos al mejor estilo de cuadros como obras de arte depositadas en nuestras paredes, el poder de hoy en día, aquel que marca el ritmo de nuestros días tiene muy en claro como nublar nuestra capacidad analítica y consciente. Los anti valores priman en nuestra sociedad, la comunicación familiar se interrumpe para domesticarnos diariamente con las tendencias de moda. La cajita dueña de los anti valores contamina nuestros comportamientos, esta en nosotros dejar de rascarle el lomo al chancho y exigir otros productos que garanticen sociedades futuras con otras capacidades intelectuales y reflexivas.

R.L.P.B

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Wikipedia

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