miércoles, 29 de junio de 2011

Las etiquetas de todos


La sociedad contemporánea le hace culto a las etiquetas, esos rótulos que se imprimen como primeras imágenes sin antes conocer en profundidad cada persona, sus vivencias, comportamientos y formas de encarar sus vidas.

Tendemos a elaborar juicios de valor ante cualquier contacto mínimo con nuestros semejantes, elaborando estereotipos acordes a un mundo que prima el físico por sobre el talento intelectual. Realizamos críticas sostenidas ante pequeñas interpretaciones que damos ante vivencias mínimas en el desarrollo común de nuestras vidas. Aquellas premisas tolerantes y respetuosas patrimoniales orientales hoy están distantes, una sociedad contaminada por grandes medios comunicativos de espaldas al capital cultural nos marcan las tendencias del dios físico por sobre el capital humano. Así transitamos por la vida, rotulando a todos. Ejemplos como los siguientes son monedas corrientes en nuestros días:

“Mira aquel como engordó, mira esa que flaca que esta algo debe tener, paaaaa no saluda que irrespetuosa, aquel tiene mucha plata acércate a ver si te da algo si no es una basura, mira ese que pinta de puto que tiene, andaaaa negro puto, que pinta de falopero tiene ese, aquel que pasa es tremendo alcahuete, que poco ríe ese debe ser tremendo amargado, que cara de facho tiene ese debe ser medio miliquero, que divina que esta esa debe ser media hueca pero no importa mira la cola que tiene, que pinta de puta tiene esa, mira esa veterana se quiere hacer la pendeja, que cara de bobo tiene ese, que mugriento el flaco no te acerques, mira ese tipo por el aspecto debe ser comunista”

Todo requiere etiquetas, somos etiquetados constantemente desde que despertamos y transitamos por las calles hasta que llegamos a nuestros hogares para encender las cajas de cartón que nos nutren de muchos mas anti valores para seguir enajenando nuestras conductas intolerantes e irrespetuosas. Hoy en día hasta elaboramos juicios de valor sobre las personas ante comentarios o actitudes en redes sociales, al ver sus fotos, palabras, gustos y maneras de expresarse. El viaje o la fiesta glamorosa de las adolescentes en sus quince años hoy increíblemente se cambia por operaciones para aumentar el busto o cirugías estéticas. Permanentemente somos inundados por comerciales constantes con aparatos, medicamentos o cosméticos para “embellecernos” rápidamente, mágicamente. Un gran porcentaje de nuestros comentarios cotidianos banales y superficiales son caracterizados por chusmerios de personalidades que se destacan de forma mediática por su físico y no por su talento, sentimiento o grandeza como seres humanos. Tanto nosotros los hombres como las mujeres y cada vez mas a tempranas edades somos contaminados permanentemente en búsqueda de los cuerpos perfectos para lograr mayores y mejores aceptaciones en este mundo del anti valor, de la cultura del individualismo y la carencia familiar.

Nuestra sociedad esta enferma, no es una novedad decirlo, todos estamos atados a una realidad impuesta, ojalá las sociedades del futuro construyan otras bases que garanticen las etiquetas del sentimiento por sobre las ficticias y de cartón físicas corporales que no reflejan nuestras verdaderas esencias como seres humanos.

R.L.P.B

Traductor / Translator

Wikipedia

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