viernes, 16 de octubre de 2015

El Dulce Pica los Dientes







Han pasado mas de diez años de gobiernos progresistas, se realizaron unas cuantas legislaciones oportunas y algunos cambios como los consejos de salarios, pequeños síntomas en un país metódico y conservador, acostumbrado al continuismo político sin avances para su desarrollo y bienvenidas resoluciones en favor de los mas desprotegidos del país.

El modelo progresista choca de lleno con el rótulo de izquierda y su continuísmo económico neoliberal que en esencia no genera aquellas premisas que la izquierda debe buscar como estandarte, el socialismo. La pelota es lanzada hacia adelante, sin una justa distribución de la riqueza, dejando en evidencia que el continuismo político en Uruguay es constante, lo único modificado son los actores en escena y un incremento en asistencialismos sociales que lo único que hace es contener pero no generar condiciones para el crecimiento de los individuos ni la sociedad en su conjunto. 

Las caretas caen por su propio peso, se evidencia la contradicción entre una izquierda verdadera y el rumbo trazado. Ayudas y sistemáticas medidas al capital extranjero, favores y ayudas al empresariado corrupto nacional, evidenciando una corriente sistemática nacional desde tiempos remotos existenciales como nación, otorgando migajas y confites al pueblo, pero no generando aquellas cuestiones para garantizar si quiera a largo plazo la construcción del socialismo. 

Debemos sumarle el desgaste lógico por el continuísmo continuo en el ejercicio del poder, generando vicios y soberbias desmedidas, aumentando el inconformismo absoluto en varios sectores nacionales. Bastó un pequeño coletazo crítico (crisis Brasil) para que el estallido obrero recorra varios organismos nacionales. Estallidos evidentes, sin ánimos de justificarlos, si no como reacción lógica ante el modelo reinante, en una especie de rebote ante las contradicciones de una izquierda que no lo es tal. 

Varios países de América Latina viven ese proceso contradictorio, dónde las premisas de izquierda son olvidadas, renunciadas y abandonadas justificando el mundo capitalista y mortal por sobre todas y cada una de las matices ideológicas fundacionales de todos y cada uno de nuestros ancestros libertadores. Las raíces sirven para estructurar cualquier árbol, si ellas están podridas es de esperar que caigan; las modificaciones y los cambios de las estructuras son oportunas siempre y cuando se cuiden a capa y espada los lineamientos históricos y aquel lugar dónde toda izquierda debe llegar. 

El dulce pica los dientes, fenómeno que se manifiesta en el día a día, ante una corriente política que pierde credibilidad, fuerza y prestigio, en un pequeño país cada día mas carente de "iluminados" políticos, en una creciente pérdida de identidades partidarias, dónde las esperanzas se desvanecen y no aparece ningún caudillo capaz de endulzar a las masas embravecidas.  


 

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Wikipedia

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